Paseando por este mar infinito de Internet, me encontré con un blog (manuelgross.bligoo.com) de un chileno donde exponía un artículo importado de otro autor. Éste hablaba de la creatividad. Me pregunté qué será de aquella (la creatividad) que tan olvidada está en las modas globales. ¿Quién es el creativo? (o quién no lo es).
Si, como dice el blog, la "creatividad es la capacidad de producir cosas nuevas y valiosas", hay muchos que nos quedamos fuera de ese concepto. El teléfono alámbrico era algo nuevo hace 100 años. El celular o móvil, fue muy valioso y tuvo repercusión inusitada. Pero cuán nuevo era. El sistema era el mismo, lo que variaba era la ausencia de cable. Los usos y aplicaciones agregadas a los nuevos teléfonos móviles son esperados por muchas personas. Pero, quienes inventaron e inventan las herramientas para telefonitos, ¿son creativos? ¿Aquellos ingenieros producen "cosas nuevas y valiosas"?
Renglones después, aparece en el blog chileno: "La creatividad es el pensamiento abierto divergente siempre pronto para imaginar cosas y soluciones en gran variedad". Bueno, acá se puede perdonar a los ingenieros maltratados anteriormente, gracias a la vaguedad de la frase "imaginar cosas y soluciones en gran variedad", ni qué decir de "pensamiento abierto divergente" (¿?).
De cualquier manera, la creatividad aparece ciertas veces como sinónimo de réplica, de copia adaptada. Quien tiene la capacidad de copiar un producto, modificarle tres o cuatro elementos -que además ya estaban inventados- es un creativo (por caso: teléfono inalámbrico + ipod = iphone). Tampoco nos engañemos, nadie inventa la pólvora.
La persona creativa, casi por definición, sería aquella vinculada a la tecnología de consumo. Pero, casualmente, parecen ser los menos creativos. Quizás el problema está en el efecto que produce en la sociedad aquella persona innovadora con su producto. La gente, al adquirir el producto, ve un sinfín de posibilidades, de momentos de entretenimiento en la "nueva tecnología", y eso parece ser lo valioso.